|
SUPERACIÓN
Superación (s/f.): acción de superar o
superarse; hecho de rebasar un límite o una
marca; vencimiento de un obstáculo o de una
dificultad; perfeccionamiento o mejora de una
persona; mejora de las propias cualidades o
actividad. Sinónimos: ventaja, dominio,
superioridad, adelanto, evolución, progreso,
avance.
Superación
desde antes de nuestro nacimiento, cuándo en una
sola carrera se decide quién y cómo seremos.
Primeros pasos: tropiezas y solo necesitas unas
palabras de ánimo para seguir caminando; superas
el primer día de colegio, con el pensamiento de
que tu madre se quedará en la puerta esperando;
se supera el primer desamor, aunque pienses que
ya no saldrá más el sol, una caja de pañuelos
suele ser bastante.
Nacemos con la esperanza de crecer. Crecemos con
la esperanza de ser felices y caminar sobre una
alfombra de rosas recién cortadas, pero en algún
punto de ese camino hay espinas afiladas, que te
obligan a detenerte o a continuar descalzo.
Yo nací princesa y, durante mucho tiempo, llegué
a ser reina, reina de la casa, de la belleza, de
las fiestas y hasta reina de corazones. Pero un
buen día la corona ya no estaba, me convertí en
“Cenicienta” pero sin hada... Limpiaba y barría
mi casita, como “La Ratita Presumida”; cuidaba
de mis hijos, como “Blanca Nieves a sus siete
enanitos”” y soñaba con que, algún día, un
príncipe me besara. También escribía y eso me
daba alas, aunque con cada letra ahogara una
lagrima.
Tienes un sueño. Te pones de puntillas porque
está muy lejos. Estiras la mano para tocarlo.
Tus dedos lo están rozando y eres feliz. Aunque
sea tan sólo en ese fugaz instante, sopla el
viento y temes perderlo. Luchas contra los
elementos pero, en el último intento, lo atas a
tus entrañas con un nudo marinero.
Nuestra cabeza está llena de ellos, de colores,
de sabores, grandes y pequeños, lejanos y
cercanos, pero es el corazón el que bombea más
deprisa, cada vez que pensamos en ellos.
Hace algún tiempo escribí este verso, hecho
desde dentro, en un lienzo de 1 x 2 metros. Lo
tengo colgado a los pies de mi cama. Siempre
digo que es una declaración de intenciones; que
si yo lo leo, siento que lo escribieron para mí
y a la inversa. Todas las noches lo miro y
pienso: ¡que bonitas palabras! ¡Que pena que
solo se han quedado en eso!
Si ves que tu espíritu flaquea
y no encuentras motivo
para seguir en el camino
posa tus ojos en mí
y solo por decir lo que pienso
podrás oír el más bello pensamiento.
Decirte que tus proyectos
forman parte de mis desafíos
y lucharé por ellos
como si fueran míos
porque sé como hacerlo.
Hacerte saber que tus ilusiones
son también las mías
las haré realidad
porque escucho tu voz
aunque estén las palabras dormidas.
Recordarte que mi vida
corre al ritmo de la tuya
así que no evites mi mirada
ni misa ganas de ver una sonrisa
en tu cara dibujada.
Y es que cada sueño
tuyo cumplido
es el torrente que alimenta
el deseo de seguir soñando
con realizar los míos.
De mí para ti
y de ti para mí.
Superación es lo que me hace levantarme cada
mañana, intentando pisar con el pie derecho,
después de haber cosido la noche con el alba.
Dame unas cuantas páginas en blanco, que ahora
con un poco de color, te dibujaré otra historia.
Vivimos en un universo de sentimientos. No sólo
hay que creer en algo firmemente para
conseguirlo, hay que sentirlo. No hay que ver
toda la escalera, basta con que subas el primer
peldaño. No volver a dejar entrar en tu vida al
NO PUEDO. Volver a dar un beso cuando te vuelvan
la cara; seguir creciendo sin el apoyo de la
persona amada; sembrar y sembrar aunque no se
recoja nada; levantarte siete veces como las
siete que tropezaras y siempre luchar hasta con
las fuerzas que te faltan.
Ahora soy hija, madre y hasta soy abuela.
También soy esposa y como no, amiga. Dentro de
poco cumpliré 40 años y, como veis, he vuelto a
estudiar. Sé que mi historia puede parecer una
entre tantas otras: mujer que antepone su
familia al trabajo, por propia voluntad, o
quizás no tanta y que cuándo quiere gritar al
mundo que es persona, se siente sola y sólo oye:
las camisas no están planchadas; la comida está
sosa. Cierro mis oídos para que no entre el
viento, respiro hondo y levanto los ojos mirando
al firmamento, porque sé que una estrella lleva
mi nombre y estoy dispuesta a cogerla
|