www.decroly.com

 

NOTICIAS - FORMACIÓN PROFESIONAL

  

 

Difusión

Elena Helguera Pérez

11/12/2009

 

 

Sobre horarios y comidas

Los españoles tenemos un horario laboral y de comidas muy diferente al de nuestros vecinos europeos. ¿Es racional esta forma de proceder? ¿Nos ayuda o nos perjudica?

En muchas ocasiones, cuando los españoles se encuentran en una clase de idiomas tales como inglés o francés y se explica algo tan básico de su cultura como los horarios de las comidas a lo largo del día, los alumnos se extrañan de las diferencias de las costumbres extranjeras y de lo pronto que comienza y acaba su jornada. En la mayoría de los países europeos, incluyendo muchos del sur y mediterráneos, se desayuna primero y se comienza antes a trabajar. Esto hace que el almuerzo se realice en torno a las 12 del mediodía, que la jornada laboral termine sobre las 6 de la tarde (sobre todo, en las oficinas) y que la hora de la cena se sitúe sobre las 8 de la tarde.

Algunos de esos alumnos expresan su desacuerdo con esas costumbres, sobre todo la del temprano almuerzo. Pero luego, la mayoría reconoce que suele tener hambre a mediodía y necesita tomar un aperitivo. Por otra parte, muchos de nuestros compatriotas que salen a trabajar o a estudiar en otro país europeo, manifiestan después que no cuesta tanto acostumbrarse a esos horarios de comidas y que, además, es más apropiado con los hábitos de salud y con las horas en las que el cuerpo necesita ingerir sus nutrientes.

Entonces, ¿por qué se diferencian tanto nuestros horarios de los de nuestros vecinos? Creo recordar haber leído hace tiempo que, antes de la Guerra Civil o muy a comienzos del siglo XX, en España también se comía y se entraba primero al trabajo y que, con el empobrecimiento del país, la gente comenzó a trabajar en dos empleos diferentes.. uno por la mañana y otro por la tarde. Ese hecho obligaba a retrasar tanto la hora de alimentarse como la de volver a casa, contribuyendo así a una jornada larga, intensa y agotadora que apenas dejaba tiempo para realizar ninguna otra actividad. Puede que esa fuese la forma en la que empezaron nuestros actuales hábitos. lo que es seguro es que estas costumbres impiden hoy en día a muchas personas de nuestro país compaginar su vida personal y su vida laboral de forma satisfactoria.

Los medios de comunicación nacionales han mencionado en varias ocasiones que aquí la gente trabaja más horas que en otros lugares de Europa, que le da vergüenza dejar la oficina antes de que lo haga el jefe (aunque haya acabado su horario hace bastante rato), y que se aferra a las horas extras. Sin embargo, eso no nos hace más productivos, al contrario, pues esa forma de trabajar agota no sólo física sino también intelectualmente y, además, lleva a perder tiempo en otros momentos del día. Nuestros vecinos europeos trabajan menos horas, pero rinden más.

Por otra parte, esta forma de proceder en otros países permite a sus ciudadanos no sólo tener más tiempo de ocio para disfrutar en soledad o con amigos, sino que padres e hijos tengan un horario más parecido, por lo que se facilita en gran medida la vida familiar. Estos elementos, la familia, los amigos y el ocio, son indispensables en el bienestar del ser humano y si una persona se encuentra bien y contenta, podrá dedicar sus energías y su concentración en el trabajo con mayor productividad y efectividad, ayudándole a seguir motivado para dar lo mejor de sí mismo en su horario laboral.

El almuerzo de los remeros (1881) de Pierre-Auguste    Renoir.  

Nuestro país tiene maravillosas costumbres propias que no deberían perderse y que realmente se echan de menos cuando se viaja a otro lugar; pero aquellas que dificultan nuestro día a día deberían replantearse para ser mejoradas y ayudarnos en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana.

 

 

 

DECROLY - Entidad Organizadora de Formación al amparo de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo

Paseo del General Dávila, 202. 39006 Santander. - Tfno.: 942 37 02 34 – www.decroly.com - formacion@decroly.com