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Octubre, comienza el otoño
Octubre es el mes en el que comienza el otoño,
mi cumpleaños es en este mes y este año me he
dado cuenta de que en mi vida también entra el
otoño …
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A mis 47 años recién cumplidos veo que ha pasado más de la mitad de
mi vida. Ya peino canas y tengo algunas
arrugas. He tenido y tengo una buena
vida (todo es mejorable). El paso del
tiempo me hace ver las cosas de una
manera distinta y me doy cuenta de la
razón que tenían mis mayores cuando me
aconsejaban o recomendaban ciertas cosas
a las cuáles yo hacía poco caso y, sin
embargo, me oigo repitiendo a mi hijo.
Es curioso. Siempre dije que no sería
igual que mis padres y, no obstante, en
muchas, cosas mis reacciones son
exactamente las mismas. |
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Cuando seas madre verás ¡y vaya si veo! La experiencia es un grado
dicen, pero no te das cuenta de ese grado
precisamente hasta que cumples cierta edad. Las
cosas importantes de la juventud ahora no lo son
tanto y a estas alturas a mí solo se me ocurre
pedir una cosa ¡salud y momentos felices!
Siempre he sido una persona optimista y eso ha hecho que mi vida sea
satisfactoria. Es precisamente en el otoño de mi
existencia cuando los vientos de la vida sacuden
y hacen que me tambalee. Primero con la
desaparición de mis padres y ahora, hace
escasamente un mes, con la marcha de mi cuñada
Tere que, con solo 53 años, ha desaparecido de
nuestras vidas, dejando un tremendo vacío. La
vida es así y hay que encajar los golpes y a
pesar de esta profunda tristeza, los que estamos
aquí debemos seguir con el ánimo suficiente como
para hacer felices a los que nos rodean. Yo así
lo procuro. He descubierto una enorme
satisfacción cuando mi relación con los que me
rodean es buena y he alcanzado la humildad
suficiente como para disculparme, cuando cometo
errores. Esto, precisamente, lo he conseguido
ahora, en el otoño de mi vida y estoy contenta
por ello.
El otoño puede parecer una estación triste pero también tiene días
soleados y esos días luminosos son los que
alegran la existencia. En la vida ocurre lo
mismo. Hay que aprovechar los días luminosos y
si amanece nublado, ser nosotros mismos los que
pongamos la luz a nuestros días. ¡Nadie más lo
hará mejor!
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