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ÁGORA, una extraordinaria película del director
de cine español Alejandro Amenábar
Yo también he sido de los muchos españoles a los
que nos ha llamado la atención la gran promoción
que han hecho de esta película y, después de
bastante tiempo, he ido al cine. He visto Agora,
la de Amenábar. La verdad, es que no puedo decir
si es buena o no, porque soy de las que las
películas me gustan o no, sencillamente. Pero yo
la recomendaría.
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En este caso me ha gustado. Es
entretenida. Su argumento en muy
interesante y no tiene grandes batallas,
como todas las películas ambientadas en
esa época. La puesta en escena, los
decorados, la ambientación, el
vestuario…. son fabulosos, al nivel de
las grandes superproducciones de
Hollywood.
En cuanto a los intérpretes, yo
destacaría el personaje de Davo (el
esclavo) sin desmerecer a su
protagonista Hipatia. Pero el papel que
interpreta Max Minchella, es el de un
esclavo, que durante toda la película
esta buscando su identidad, que no
encuentra. Parece que nunca se encuentra
en su sitio. Está muy bien interpretado
y le hacen falta muy pocas palabras para
dar a su personaje una fuerza expresiva,
que potencia y resume el argumento de la
película.
La interpretación que hace Amenábar de
un pasaje de la historia de la
biblioteca de Alejandría y sus
habitantes no deja de ser eso: su propia
interpretación. Cualquiera podría haber
hecho una película diferente (seguro que
no tan bonita como la suya), poniendo de
“malos” a los romanos, a los judíos, o a
cualquier otra tribu, raza o colecti- |
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vo religioso que pasase por allí en aquellos
días. El escogió a los cristianos, y la historia
le ha quedado muy bonita.
Para que ningún colectivo católico se rasgue las
vestiduras, y en descargo de Amenábar, hay que
reconocer que la Iglesia católica, como todas
las demás iglesias, ha fundamentado su poderío
actual a base de convertir a los infieles por la
fuerza de la palabra. Cuando esta no valía, por
la de las armas, creando sus propios grupos
guerreros, como los Templarios en la Edad Media.
También lo han hecho acercándose al poder
establecido; Reyes Católicos, mas tarde o, ya en
nuestros días, acercándose a Mussolini, Hitler,
Franco, por citar solo a los mas cercanos a
nuestro entorno.
No dejemos de acordarnos que hoy en día, mañana
mismo, en países como Irán, Somalia, Sudan,
Nigeria, …. cualquier hombre o mujer pueden
morir lapidados en base a unas sentencias, en
muchos casos de corte religioso y fanatismo
islamista, aunque en el Corán no haya un solo
versículo que hable de esta práctica atroz.
Es triste ver que aunque la película esta
ambientada en el siglo IV, muchas cosas aún no
han cambiado en el siglo XXI.
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