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La
risa va por barrios…
Por sorprendente que parezca en estos tiempos de
crisis, los alumnos de Grado Superior de
Informática tienen un muy alto grado de
incorporación laboral después de realizar el
módulo de Formación en Centros de Trabajo.
Cuando todas
las tendencias apuntan en la misma dirección uno
siente cierto pudor en comentar experiencias
donde se produce una situación completamente
contraria. Esto ocurre cuando hablamos de
encontrar trabajo y más concretamente cuando nos
centramos en los alumnos del Ciclo de Grado
Superior de Administración de Sistemas
Informáticos, un ciclo de dos años de
duración, en el cual, los alumnos que han
realizado este año el segundo curso, han
terminado recientemente el módulo obligatorio de
Formación en Centros de Trabajo, las “prácticas
en empresas” de toda la vida.
Pese a que no
corren tiempos de bonanza, la incorporación al
mundo laboral de estos alumnos está resultando
espectacular. En mi caso, como tutor, y desde la
dirección del centro, tratamos de encontrar una
explicación a este fenómeno, probablemente
basado en que la crisis se ceba en determinados
sectores relacionados con la actividad
industrial y la construcción, para dejar total
libertad de movimientos a las relacionadas con
las nuevas tecnologías, quienes continúan en
pleno proceso de expansión, cotizando a la alta
como si nada de esto hubiera pasado.
Tras superar
el resto de módulos que forman parte del
currículo del Ciclo de Administración de
Sistemas Informáticos, once estudiantes se
enfrentaban, a principios de marzo, a la última
de las fases para la superación del Ciclo, la
FCT (Formación en Centros de Trabajo), un
periodo de 380 horas en donde el alumno se
incorpora a la vida laboral diaria de una
empresa relacionada con el ámbito de sus
estudios, como si de un trabajador más se
tratara. Cumple horarios, realiza trabajos,
participa en reuniones y proyectos y convive en
un ambiente laboral desconocido hasta entonces
que le permiten obtener unas vivencias
difícilmente adquiribles en el centro de
estudio.
Así, de los
once alumnos iniciales, tres de ellos decidieron
realizar su formación en la empresa mediante una
beca
ERASMUS, lo que les
permitió cumplimentar este periodo en Malta
y, por tanto, adquirir no sólo competencias
profesionales, sino practicar inglés de manera
intensiva, lo cual, sin duda les será muy útil a
la hora de futuras movilidades laborales. Otro
de los alumnos, de mayor edad, con empresa
propia y contrastada experiencia en el ramo
informático, pudo convalidar sus “practicas” en
base a la acreditación de su cualificación por
medio de su vida laboral. Por tanto, y dejando
al margen estos cuatro casos particulares, de
los siete alumnos restantes que han realizado su
Formación en Centros de Trabajo en empresas de
Cantabria, a tres días vista de haber concluido,
cinco de ellos han recibido ofertas para
continuar trabajando en la empresa, por lo
menos, hasta final del verano.
Como
responsable de las prácticas del grupo, me
siento satisfecho por esta circunstancia que,
aunque sorprendente en estos tiempos, responde
no solo a la buena preparación con la que hayan
podido incorporarse nuestros alumnos, sino a la
gran profesionalidad de las empresas receptoras
que, desde el primer momento, han tratado y
formado a nuestros estudiantes como si de sus
propios trabajadores se tratara. Este realidad
se manifiesta en el resultado de las encuestas
que desde
DECROLY
hemos pasado a estos alumnos, que se han sentido
plenamente integrados en el engranaje de las
empresas desde el primer momento.
Por último,
tengo que terminar agradeciendo a los
responsables de las empresas, como Juan Teja y
Julio Muela de CERREUVE Consulting,
Carlos Mendi de SETELSA, Antonio
Fernández Val, de CIC, Daniel
Silva, de CENFARTE, Luis Santos
Clemente de UGT, Javier González
de TK Informática y María José
Álvarez, del C.U. Melchor de Jovellanos,
no sólo el trato dado a nuestros alumnos, sino
la atención que han prestado tanto a
DECROLY
como centro de formación como a mí en calidad de
responsable del módulo.
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