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Difusión

Maite Muñiz Bárcena

21/06/2010

 

 

LAS ESTACIONES DEL AMOR

Hace varios años leí un libro titulado “los hombres son de Marte y las mujeres de Venus” escrito por el psicólogo John Gray, especializado en terapia de parejas.

Casualmente este fin de semana volvió a caer en mis manos cuando tuve la necesidad de utilizarle como apoyo al escribir una nota, abrí el cajón de mi mesita de noche y allí estaba. Cuando terminé de escribir la nota abrí el libro por las últimas páginas supongo que con la intención de recordar como terminaba y hacer memoria sobre lo que en su día leí.

 

Allí estaban las páginas 348 y 349 que hablaban de las estaciones del amor y volví a leerlas. Como he dicho antes John Gray es un psicólogo especializado en terapia de parejas, pero esto que voy a exponer a continuación creo que sirve para cualquier tipo de amor, el de pareja, el de padres a hijos, el de hijos a padres, el de hermanos, el de amigos, el de compañeros de trabajo, etc., lógicamente cada uno de estos amores tiene una intensidad diferente, amor, cariño, afecto…

 

Una relación (del tipo que sea) es como un jardín. Si queremos que florezca, debemos regarlo a menudo. Hay que tener en cuenta las estaciones. Debemos plantar nuevas semillas y arrancar las malas hierbas.

 

La primavera del amor.

 

El amor es como la primavera. Creemos que vamos a ser felices por siempre jamás. No podemos concebir no amar. Es una época de inocencia. El amor parece eterno. Es un tiempo mágico en el que todo parece perfecto y funciona por sí solo. No hay nadie como nuestra pareja, hijos, hermanos, amigos… Bailamos juntos en armonía, sin esfuerzo alguno, y nos alegramos de nuestra buena suerte.

 

El verano del amor.

 

A lo largo del verano de nuestro amor nos damos cuenta de que no todo es tan perfecto como creíamos, y tenemos que trabajar nuestras relaciones. Somos seres humanos y cometemos errores y tenemos ciertos defectos. Surgen la frustración y la decepción; hay que levantar las malas hierbas hasta la raíz y las plantas necesitan un aporte adicional de agua debido al ardiente sol. Ya no es fácil dar amor y recibir el amor que necesitamos. Descubrimos que no siempre somos felices, y no siempre sentimos amor. A veces, exige trabajar duro bajo un ardiente sol. En la estación veraniega del amor debemos alimentar las necesidades de nuestro entorno y también pedir y obtener el amor que necesitamos.

 

El otoño del amor.

 

Gracias a los esfuerzos  en la atención del jardín durante el verano, podemos cosechar los resultados de nuestro trabajo. Ha llegado el otoño. Es una época dorada, rica y gratificante. Experimentamos un amor más maduro, que acepta y comprende las imperfecciones de los demás así como las propias. Es el momento de dar las gracias y compartir. Después de haber trabajado duro durante el verano, podemos ahora relajarnos y disfrutar del amor que hemos creado.

 

El invierno del amor.

 

Cambia de nuevo el tiempo y llega el invierno. Durante los meses fríos del invierno, la naturaleza entera se encierra en sí misma. Es el momento de descanso, reflexión y renovación. Es un tiempo de desarrollo en solitario, en el que debemos buscar el amor y la satisfacción en nosotros mismos más que en el resto del mundo.

 

No sé vosotros pero yo elijo ¡la primavera y el otoño! Aunque creo que irremediablemente caminamos hacia el invierno.

 

 

 

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