| |
Experiencia DECROLY
Hace dos años ingresé en
DECROLY
como alumno. Sufrí un pequeño bache en mi
carrera estudiantil aunque supe que no iba a ser
el final ya que había múltiples alternativas,
principalmente los ciclos formativos.
|
Previamente,
mantuve una reunión con el que después
sería mi director y actualmente jefe. En
aquel momento, la verdad es que no
valoré esa reunión adecuadamente. Pero
ahora, viendo todo el lío que hay en
DECROLY
y la gran cantidad de historias en las
que estamos metidos, me doy cuenta de lo
valioso que es nuestro tiempo, y el de
Javier principalmente. Como consecuencia
de esta reunión, y siguiendo las
orientaciones que me ofreció, me
matriculé para cursar “Gestión
Comercial y Marketing”. |
 |
Unos
recuerdos maravillosos pueblan mi cabeza cada
vez que rememoro el tiempo como alumno. Creamos
un ambiente genial en clase todos los de mi
grupo. ¡Aún nos reunimos de vez en cuando para
cenar en casa de alguno o para salir a tomar
algo! Y los profesores, que vieron que nuestro
ambiente era sano y divertido, entraron al
trapo. ¡Juntos pasamos un año genial!
Además de
todo esto aprendimos mucho y de un modo un tanto
diferente ya que, siendo poquitos en clase,
manteníamos una relación muy personalizada. Como
centro de estudios,
DECROLY
resultaba cercano y sobre todo humano. Esta
realidad, en otros sitios con más alumnos, se
pierde.
Acabé el
primer año del ciclo y empecé mis prácticas,
tras un gran verano, en Exclusivas Apolo,
una empresa de distribución de alimentos. Recibí
un trato excelente allí e hice algún que otro
amiguete a los que a día de hoy, 5 meses después
de terminar, aun veo. Allí aprendí bastantes
cosas, a pesar de que desde bien pequeñito he
estado rodeado de negocios familiares. Una
empresa mediana es otra cosa en donde cada uno
tiene su función concreta. Y eso es lo que más
aprendí. Tocar un poquito de cada rama que había
en esa empresa me ayudó a entender la
organización y el funcionamiento de un negocio,
cosa indispensable de cara a lo que sería mi
futuro próximo.
Aproximadamente una semana antes de terminar las
prácticas me registré en una red social llamada
xing.com, en la cual la gente se apunta
para pedir trabajo, principalmente. Tenía la
esperanza de dar con alguien que quisiera
cogerme para, por una parte, empezar a trabajar
de verdad y enfrentarme a la vida adulta y, por
otra, seguir formándome en una profesión.
Casualidades de la vida, Javier estaba, y
supongo que estará, registrado en dicha red
social. Me puse en contacto con él, más que nada
por saber cómo iba todo y mantener el contacto
con mi centro de estudios. Sin embargo Javier me
propuso una reunión ya que “tenía algo que
ofrecerme”.
Pedí permiso
en mi empresa de prácticas, que muy amablemente
me concedieron, y me reuní con él. Si bien podía
intuir de qué se trataba, la sorpresa no fue
menor. “Tenemos trabajo para ti, queremos que
seas consultor de formación con nosotros”.
¿Qué será eso?, pensaba yo. Me lo explicó todo.
Me dio mucha confianza (y bastante
responsabilidad obviamente) y volví a formar
parte, esta vez como trabajador, de
DECROLY.
La acogida
fue muy buena. Sergio me estuvo explicando todos
los detalles de mi puesto y me dio material de
consulta sobre formación continua y la fundación
tripartita. Lo estudié a conciencia. Tras esto,
me presentaron a Javier Villa, un compañero al
que tengo mucho que agradecer, por su paciencia
y por todo lo que aprendo de él día a día.
Además, ¡es un buenazo! Poco a poco, se
intensificaba el trato con la secretaría de la
empresa, principalmente con Cristina y Maria
José. Después, Juan, Kristina,… En fin, se me
acogió bien y rápido, lo cual se agradece mucho.
Respecto a
cómo marchan las cosas, marchan bien. Estoy día
a día cogiendo experiencia y poco a poco van
saliendo los temas. Reconozco que, como persona
ambiciosa y optimista que soy, esperaba estar
mejor a estas alturas. Pero para nada
decepcionado. De lo que sí me he dado cuenta, y
no esperaba que llegara a tanto nivel, es que se
te puede hacer duro el mundo comercial. A veces,
muy duro. Pero no pasa nada. Hay días y días y
nunca sabes realmente cual es el bueno y el malo
hasta que acaba. Simplemente hay que seguir,
seguir y seguir. Y así es como se va escribiendo
mi historia.
|