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¿Culpables?
El perfil de los
alumnos que cursan
Programas de Cualificación
Profesional Inicial (PCPI) es muy
diverso. Situaciones personales y/o familiares
difíciles; bajo nivel académico; desmotivación;
ausencia de una atención individualizada y
personalizada en la ESO; baja autoestima; etc.,
son algunas de las causas que conducen a estos
estudiantes a los PCPI.
Muy diversos son los alumnos que nos encontramos
en los
Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) y distintas, también, las circunstancias que les conducen
hasta estos programas. Se mezclan alumnos con
unas situaciones personales o familiares
difíciles, con un nivel académico muy bajo y
estudiantes desmotivados o, como ellos mismos se
consideran, “vagos”.
Para todos ellos, los PCPI son una oportunidad
para obtener una cualificación de nivel I que
les permita incorporarse al mercado laboral o
proseguir con sus estudios, y obtener el título
de Educación Secundaria Obligatoria. Pero el
sistema educativo permite, también, a este
colectivo desfavorecido de alumnos, acceder a
las pruebas de acceso para cursar los Ciclos
Formativos de Grado Medio (CFGM) y elevar así su
nivel de cualificación a la vez que les
posibilita continuar en el sistema. Esta primera
promoción de PCPI me ha demostrado que podemos
influir en este colectivo de alumnos –alguien
les ha denominado “desertores del sistema”- y
mejorando su autoestima, progresan
académicamente hacia resultados de aprendizaje
que incluyen, no solamente la adquisición de las
competencias profesionales específicas del
programa, sino también aquellas otras
competencias básicas no alcanzadas en la ESO.
Una atención preferencial dedicamos a alcanzar
otras competencias de carácter transversal,
personal y social de alto valor para
desenvolverse como ciudadanos.
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En estos últimos años me he encontrado
con alumnos ante los cuáles me
preguntaba por qué estaban cursando un
Programa de Garantía Social (así
denominado hasta el pasado curso
2007-2008) -Programa de Cualificación
Profesional Inicial PCPI, a partir de
este curso 2008-2’009, ya que poseían
unos conocimientos bastante superiores a
la media de estos cursos. No siempre son
las circunstancias personales,
familiares o sociales las que les
conducen a ello. Según ellos mismos son
alumnos a los que no les gusta estudiar
o, quizá, a los que no se ha sabido
enseñar. |
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¿El sistema educativo se está quedando
obsoleto? ¿Los métodos de enseñanza no son
los más adecuados para nuestro tiempo? ¿La
influencia de los medios de comunicación y
la sociedad, premiando muchas veces la ley
del mínimo esfuerzo es perjudicial y una
mala influencia para nuestros estudiantes?
Quizá sea la mezcla de todas estas
circunstancias y alguna más las que hacen
que el fracaso escolar en nuestro país se
dispare a una cifra en torno al 30%.
Es compromiso de toda la comunidad escolar
tratar de superar estas cifras. ¿Cómo? Quizá
la mejor manera sea aportar cada uno nuestro
granito de arena desde los despachos, las
aulas, los medios de comunicación, la
sociedad…, sin caer en el desánimo.
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