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Consenso, Educación y Libertad
El Pacto de Estado por la Educación, que lidera
el ministro Gabilondo, representa una
oportunidad para mejorar la educación y
formación en España. Existe un clamor popular,
en mi opinión, que reivindica un gran acuerdo
nacional que propugne un nuevo modelo educativo.
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Pero ese escenario, fruto del consenso y del
pacto, deberá contemplar todas las
sensibilidades y propuestas de los diferentes
partidos políticos y agentes económicos y
sociales, incluidas aquellas procedentes de los
representantes de padres y de alumnos. Esta
iniciativa tiene que representar una oportunidad
única para alcanzar el objetivo final: poner en
acción
un nuevo modelo educativo que
goce del
consenso
de las fuerzas políticas y sociales
mayoritarias.
La
Ley de Instrucción
Pública de 9 de setiembre de 1857,
más conocida como Ley Moyano, -primera Ley
General de Educación en España- estuvo en
vigor ¡¡¡143!!! años, hasta 1.970.
La Constitución
Española de 1978 otorgó a
nuestro país la normalidad democrática y, en
materia de Educación, proporcionó un amplísimo
consenso
entre todas las fuerzas políticas de la
época. La-
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Fco. Javier Muñiz Bárcena
director de Decroly
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mentablemente, decisiones partidistas de los
sucesivos gobiernos de España, que utilizan la
Educación como instrumento para alcanzar réditos
políticos, nos conducen hacia una situación
indeseable que perdura hoy en día.
Es preciso recuperar el espíritu del 78, el
espíritu del
consenso
consagrado en
la Constitución
Española de 1978.
Parafraseando al presidente de los EEUU
Barack Obama,
¡juntos podemos! La sociedad debe mirar de nuevo
a la Constitución, debe recuperar el
consenso.
Y por el camino, evitemos discriminar a nadie.
Todos somos necesarios.
El servicio público educativo, proporcionado a
la ciudadanía por la red de centros sostenidos
con fondos públicos, tanto de titularidad
publica como de titularidad privada, debe
desarrollarse en un contexto de
Libertad.
Libertad
de elección de centro por las familias para sus
hijos con una adecuada financiación, desde la
Educación Infantil hasta la Educación
Secundaria, Bachillerato y Formación
Profesional;
Libertad
para que todos los centros puedan participar
en la oferta educativa sin discriminación
alguna, en aplicación del principio de igualdad
de oportunidades, ofreciendo toda la variedad de
regímenes y modalidades en igualdad de
condiciones.
Por otro lado, el sistema educativo demanda
incorporar, con carácter prioritario, la cultura
del esfuerzo y de la excelencia, auspiciando la
recuperación del respeto en las aulas y
amparando la autoridad del profesor en su
ejercicio profesional. El
Pacto Social y Político
por la Educación incluirá,
además, contenidos tangibles, medibles,
cuantificables.
Me gustaría
formular un deseo y una petición expresa, que
surgen con fuerza desde el interior de mis más
profundas convicciones, a los políticos y
agentes sociales que tenemos la capacidad de
consensuar y llegar a pactos y acuerdos:
¡recuperemos el espíritu del 78, el espíritu de
la Constitución
Española de 1978! Las
personas de mi generación lo recordarán muy
bien. Eran unos momentos difíciles,
políticamente hablando. Sin embargo existía un
clamor popular que demandaba cordura y
entendimiento a la clase política para crear un
marco en el que todos cupiéramos. Fue la
constitución del
consenso
que hoy perdura y es nuestro referente
indiscutible. Por ello, por la tradición
histórica de los españoles, que somos capaces de
lograr retos inigualables ante las más adversas
circunstancias, debemos apostar por un
Pacto Social y Político
por la Educación, que marque
el inicio de una nueva época como lo hizo la
entrada en vigor de nuestra Carta Magna.
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