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La historia de la Bastante Buena Maestra
Después de recapacitar sobre la formación on-line, me viene a la
cabeza una historia que leí hace ya unos cuantos
años sobre el uso de Moodle. Está extraída
directamente de
http://www.moodle.org.
LA BUENA MAESTRA
Acto 1.
La Bastante Buena Maestra quiere ser mejor
maestra.
Había una vez
una Bastante Buena Maestra. Sus estudiantes y
sus colegas reconocían que era Bastante Buena
Maestra. Humilde como era, sin embargo, también
ella sentía que era una Buena Maestra y estaba
orgullosa de serlo. Aun así, como sucede a todos
los buenos maestros, ella quería ser una maestra
todavía mejor.
Hablaba con
sus colegas y ellos le daban muchos consejos
útiles (si bien ella sospechaba que algunos de
ellos se le abrían por completo). Hablaba con
sus estudiantes, y sus reflexiones con
frecuencia eran muy interesantes y estimulaban
su pensamiento. Fue a ver al director de su
centro, y éste le dio algún que otro buen
consejo. Leía revistas y libros, se unió a
una lista de correo electrónico, visitó
páginas Web, se apuntó a cursos, asistió a
talleres y conferencias y, en suma, buscaba el
conocimiento donde quiera que pudiera
encontrarlo. Estaba realmente motivada.
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Poco a poco,
comenzó a ensayar nuevas estrategias y
técnicas en su clase. Por ejemplo:
Comenzó a considerar la teoría de las
inteligencias múltiples en la
planificación de sus lecciones. Empezó a
usar el aprendizaje cooperativo en su
clase. Integró el aprendizaje basado en
proyectos en su docencia. Hasta comenzó
a usar un ordenador con proyector en
clase. Algunas veces se sentía abrumada.
De hecho, estaba exhausta. No todo
funcionaba como ella pretendía. Pero
perseveraba, porque quería que sus
estudiantes aprendieran lo más posible.
Sin embargo,
sentía que faltaba algo. Quería hacer
con sus estudiantes cosas que nunca
había sido capaz de hacer antes. Cosas
que fueran divertidas, cosas excitantes,
cosas que los alumnos realmente
disfrutaran haciéndolas. Es más, cosas
que hicieran que sus
estudiantes QUISIERAN aprender. Pero no
sabría decir qué cosas serían esas. |
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Acto 2.
La Bastante Buena Maestra conoce a Mr. Dougis.
Un día, leyó
un artículo en el periódico local acerca de un
tal Mr. Dougis, un maestro que estaba obteniendo
grandes resultados con sus estudiantes aplicando
Internet. Parecía excitante, y se preguntó si
acaso no sería eso lo que andaba buscando.
Conocía la
escuela donde Mr. Dougis trabajaba, y le dejó un
mensaje telefónico. ¿Tendría objeción en quedar
un día para charlar? Al día siguiente, recibió
una respuesta. Podrían quedar un jueves para ver
de qué se trataba. Pero tenía que ser un jueves.
De nuevo fue a ver al director de su centro y le
explicó que necesitaba un sustituto para el
próximo jueves. Le explicó el motivo y el
director le concedió con mucho gusto un día para
dedicarlo a la investigación. En serio, ¡lo
hizo!
La Bastante
Buena Maestra
fue el siguiente jueves a ver a Mr. Dougis. Este
la saludó con una sonrisa amistosa.
- Bienvenida.
-dijo, y sonrió- Es estupendo que haya venido
hoy. Los jueves, moodleamos.
La Bastante
Buena Maestra
miró a su alrededor. Había unos veinticinco
estudiantes sentados delante de sus
computadoras. Parecían tener unos trece años. La
mayoría no se percataron de su presencia.
Estaban enfrascados en lo que estaban haciendo.
- ¿En qué
están trabajando?- preguntó la Bastante Buena
Maestra.
- Verá, -dijo
Mr. Dougis- en un par de cosas. Algunos trabajan
juntos para crear un glosario de términos que se
usan en los artículos sobre sucesos corrientes
que leemos cada semana.
- Pero ¿Ya
saben cómo hacerlo? -preguntó ella- Pensaba que
crear un glosario en línea debía de ser un poco
complicado para niños de esa edad.
- Si, pero...
-dijo Mr. Dougis- hacer esto no es tan difícil
como usted cree, con Moodle.
- Ah, sí,
Moodle -dijo ella- Leí algo sobre Moodle en el
artículo del periódico. ¿Pero qué es exactamente
esto de Moodle?
- Moodle es
el software que usamos en nuestra clase virtual,
-contestó él mientras la conducía hasta un
monitor- Mire cómo los estudiantes sólo con
rellenar un formulario pueden crear entradas en
el glosario. -Y señalando el monitor dijo- Esto
es Moodle. No parecía que los estudiantes
tuvieran ningún problema.
- Y aquellos
otros estudiantes -dijo Mr. Douguis señalando
el otro extremo del aula- mantienen un debate en
línea sobre la forma en que se combate el
terrorismo. Se está convirtiendo en una
discusión bastante acalorada -dijo riéndose
entre dientes.
- ¿Y cómo
mantienen un debate en línea? -preguntó ella.
- Están
usando un foro de discusión en el que todos
participan e incluso califican las respuestas de
los demás de acuerdo a unos criterios que hemos
acordado entre todos -contestó él.
- ¿Y pueden
hacer eso siendo tan jóvenes? -preguntó ella.
- Algunos de
ellos todavía están aprendiendo a abordar el
debate desde una posición de crítica
constructiva y no tomarse todo lo que se dice
como algo personal -explicaba Mr. Dougis
gesticulando animado- Pero lo vamos consiguiendo
con la orientación y motivación adecuadas.
- Verá, yo me
refería a si no tienen problemas al tratar con
la tecnología -le interrumpió ella.
- ¡Que va!
-replicó Mr. Dougis- En Moodle, los foros son
fáciles de usar.
Y siguieron
igual durante el resto de la clase. Moodle por
aquí, Moodle por allá. La Bastante Buena Maestra
tuvo que admitir que incluso los estudiantes más
jóvenes parecían ser expertos Moodlers. Y casi
todos los estudiantes parecían puestos y
interesados en sus tareas. Ella estaba
impresionada, pero se preguntaba si todo aquello
era realmente tan bueno como parecía. Durante el
descanso, charlaron un poco ante una taza de
café y un pastel con crema.
- Cuénteme
más acerca de Moodle. -dijo ella.
- Bueno, yo
uso Moodle para complementar y mejorar mis
lecciones. Puedo, por ejemplo, simplemente
colgar documentación en el Aula Virtual con
apuntes de repaso, o publicar enlaces a una
buena Web relacionada con la lección. O podemos
hacer alguna práctica de interacción social, más
colaborativa, como ha visto hoy.
- Así que, ¿Moodle
le ayuda a hacer algunas cosas de forma
diferente? -pregunto ella.
- ¡No! No
sólo a hacerlo diferente -corrigió Mr. Douguis
enfáticamente- ¡A hacerlo mejor! -Exclamó y se
terminó el pastel.
- ¿Y cómo lo
consigue? -Ella estaba realmente interesada.
- Supongamos,
-dijo Mr. Dougis- que estamos discutiendo los
efectos del calentamiento global. Yo puedo
enviar a mis estudiantes a la biblioteca a hacer
una investigación tradicional y podemos discutir
en clase lo que han encontrado. Y puedo hacer
que los estudiantes confeccionen posters para
mostrar lo que han aprendido. Podemos crear en
grupo listas de las diez mejores estrategias
para luchar contra el calentamiento global. Y
podemos asimismo celebrar un debate en clase
sobre los efectos del calentamiento global.
- Suena bien.
-Dijo la Bastante Buena Maestra- ¿Qué hay de
malo en ello?
- ¡No hay
nada de malo en ello! -Respondió Mr. Dougis-
pero podemos, por ejemplo, ir a Moodle y crear
una encuesta acerca del calentamiento global y
plantearla a nuestros estudiantes y también a
estudiantes de escuelas asociadas que tenemos en
Canadá y en Sudáfrica para ver hasta qué punto
estamos de acuerdo en este tema. Podemos,
diseñar la encuesta juntos, invitar a nuestros
centros asociados a participar y organizar un
debate con ellos para ver en qué coincidimos y
en qué no. Y esa es una gran potencialidad
educativa que no tendríamos sin Moodle. ¿No le
parece?
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La Bastante
Buena Maestra
estaba de acuerdo. Ella quería usar eso
de Moodle con sus estudiantes. Mr.
Dougis le mostró cómo encontrar un
servidor Moodle donde montar un Aula
Virtual. Ese fin de semana, la Bastante
Buena Maestra empezó a dar sus primeros
pasos en Moodle, incluso entró en
contacto con la comunidad virtual moodle.org que
frecuentaban otros maestros de todo el
mundo y todo tipo de personas
interesadas en eso del Moodle.
Acto 3.
La Bastante Buena Maestra empieza a Moodlear |
El siguiente
viernes, ella y sus estudiantes estaban en la
sala de computadoras de su escuela. Ella les
mostró como usar un foro de discusión y puso a
los estudiantes a discutir sobre la novela que
estaban leyendo ese trimestre. Algunos
estudiantes tenían algo interesante que decir.
Otros tenían poco que aportar. Hubo algunos
comentarios inspirados. Hubo otros mediocres y
algunos simplemente absurdos.
La Bastante
Buena Maestra
estaba decepcionada. ¿Sería que Moodle no era
todo lo que pregonaba Mr. Douguis?
Unos días
después volvió a intentarlo. Preparó una sala
de chat y dijo a los estudiantes que conversaran
sobre cualquier cosa, pero que lo hicieran como
si fueran personajes de la novela. Algunos
estudiantes hicieron un buen papel, pero unos
cuantos estudiantes no se tomaron la tarea en
serio. Y la sala de chat se volvió muy confusa
porque todo el mundo hablaba a la vez.
Francamente la lección fue un fiasco. La
Bastante Buena Maestra ya no creía que Moodle
era tan fantástico como creía Mr. Dougis.
Disgustada como estaba, le envió un email
contándoselo.
Acto 4. Mr.
Douguis, tiene un email
Ella recibió
una respuesta rápida: "Pareces enfadada"
Escribió Mr. Douguis. La Bastante Buena Maestra
volvió a la carga: "Estoy enfadada. Y no creo
que Moodle sea adecuado para mis estudiantes."
El intercambio de emails continuó.
- Tal vez.
-respondió él- Pero dime, ¿hicieron tus
estudiantes lo que les pediste que hicieran?
- ¿Qué
quieres decir? -Preguntó la Bastante Buena
Maestra.
- Bien,
cuando les pediste que discutieran la novela en
el foro, ¿lo hicieron?
- Sí supongo
que lo hicieron. -Respondió ella.
- Y cuando
les dijiste que charlaran sobre la novela...
-continuó Douguis a la carga- ¿lo hicieron?
- La mayor
parte de ellos, lo hizo.
- Y entonces,
¿dónde esta el problema? -Preguntó Mr. Dougis.
Y era una
buena pregunta.
- Bueno,
-escribió ella- los estudiantes no parecían muy
emocionados con las lecciones y no creo que
aprendieran demasiado, tampoco.
- ¿Y eso no
sucede nunca en tus clases tradicionales?
-preguntó Mr. Dougis.
Ahora ella
estaba ofendida, enojada y indignada. "¡Casi
nunca!" -fue la respuesta airada.
-
¿Por qué no? -preguntó Mr. Dougis jugando con
fuego.
La primera
reacción fue pensar en una respuesta mordaz, con
mala uva. Pero después de un rato se calmó y
empezó a pensar en ello. Normalmente sus
lecciones tenían algo parecido a un inicio, una
trama y un desenlace. Estaban bien estructuradas
y los estudiantes sabían qué esperar de ellas.
Así que escribió esto en su comedida respuesta a
la pregunta de Mr. Dougis.
-
Y puedes decir honestamente lo mismo de tus dos
lecciones con Moodle. -Respondió Mr. Dougis,
quien realmente no conocía el miedo.
Pero ella
sabía que Mr. Dougis estaba en lo cierto. Ella
había esperado que Moodle ejerciera una especie
de magia en sus estudiantes. Ella no había
preparado las lecciones Moodle como sus
lecciones habituales de Bastante Buena Maestra.
-
¿Y qué aconsejarías a tus estudiantes en una
situación como esta? -Preguntó Mr. Dougis para
terminar.
Seguramente
otra persona hubiera mandado a Mr. Dougis y al
Moodle a freír espárragos. Pero ella era una
Bastante Buena Maestra y decidió darle a Moodle
otra oportunidad.
Acto 5.
La Bastante Buena Maestra contraataca.
Acto 5.
Escena 1. Las tres preguntas y la libreta de
papel cuadriculado
|
Esta vez se
preguntó: "¿Qué quiero que aprendan mis
estudiantes?" Y escribió sus objetivos,
con un lápiz en una libreta de papel
cuadriculado. Entonces se volvió a
preguntar: "¿Qué recursos van a
necesitar para que la lección
funcione?" Escribió la lista en la
libreta se puso a recopilar y organizar
los recursos en su Aula Virtual. Al
final se preguntó de nuevo: "¿Qué quiero
que hagan mis estudiantes? ¿Qué tienen
que hacer para conseguir mi
objetivo?" Lo escribió en la libreta y
luego se puso a diseñar sus actividades. |
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Acto 5 Escena
2. Manos a la obra.
La Bastante
Buena Maestra
quería que sus estudiantes reconocieran e
identificaran la importancia del conflicto en la
novela. Encontró un par de buenos recursos en
línea para dar información adicional a los
estudiantes y redactó algunas notas orientativas
para que supieran qué debían buscar en esas
Webs. Además ella quería crear una página Web
para cada conflicto relevante que ocurría en la
novela. En cada página se podría describir el
conflicto y sugerir distintas formas de
resolverlo.
Ella creó
un Wiki donde sus estudiantes podrían hacer eso.
Antes de ir al laboratorio ella debatió la
lección con sus estudiantes y les mostró cómo
trabajar en un Wiki. Para ello usó su nuevo
proyector LCD "supercool". Ella publicó
instrucciones precisas acerca de la lección en
el Aula Virtual como refuerzo a lo dicho en
clase (e inconscientemente como contrato con los
estudiantes). Al día siguiente fueron al aula de
informática.
La Bastante
Buena Maestra
se alegró de ver cómo esta lección fue mucho
mejor. Algunos de los estudiantes tuvieron
algunos problemas al principio para
acostumbrarse al Wiki, la mayoría de ellos le
cogieron el hilo muy deprisa y daba gusto ver
cómo se ayudaban unos a otros a ponerse manos a
la obra. Después de tres cuartos de hora, casi
todos los estudiantes habían contribuido a
la Wiki. Algunas de las páginas eran
sorprendentemente buenas.
A medida que
la Bastante Buena Maestra paseaba por el aula,
iba animando a los estudiantes elogiando su
trabajo. Por supuesto, también tuvo que recordar
a un par de ellos que jugar al "Bomberman" en el
ordenador no era parte de la lección. Aunque no
podía decirse que la lección hubiera sido
perfecta, la Bastante Buena Maestra estaba
satisfecha. Los estudiantes no sólo habían
aprendido un montón, sino que ¡hasta parecía que
les gustaba hacerlo!
Esa tarde,
ella volvió a entrar en la Wiki y releyó algunas
de las páginas y se sorprendió al ver que
algunos de los estudiantes habían continuado
trabajando en sus páginas desde casa. Habían
añadido gráficos, fotos y enlaces a la Web.
Habían formateado el texto, de forma algo
chocante, pero entusiasta. Ella no lo había
propuesto como tarea, ¡ellos simplemente querían
hacerlo! (Y esto no es ficción amigos, ¡sucede
de verdad!) Y la Bastante Buena Maestra sonrió
un poco.
Acto 6. Al
día siguiente
Al día
siguiente en clase, algunos estudiantes estaban
entusiasmados con Moodle. Uno dijo, "cuando mi
padre me preguntó qué había hecho en la escuela,
le enseñé la Wiki. ¡Le pareció estupendo!" Era
evidente que estaban orgullosos de su trabajo,
del trabajo de toda la clase. Y la Bastante
Buena Maestra empezaba a sentirse realmente
bien.
- Profe,
¿podemos ir hoy a la sala de computadoras?"
-dijo uno de los estudiantes. Y esta vez no era
uno de los jugadores de "Bomberman".
- No
-respondió ella- Hoy no, pero podemos ir la
semana que viene. ¿Les parece bien?
Cuando
dijeron todos que sí, ella no se sorprendió
demasiado.
-
Mientras tanto -sugirió- podríamos pensar en un
nombre para nuestra clase virtual.
Sus alumnos
pensaron en varias buenas posibilidades y
decidieron votar por la mejor. La Bastante Buena
Maestra les dijo:
- No tenemos
que votar ahora mismo. Lo podemos votar en el
Aula Virtual y tomarnos unos días para decidir.
A la mayoría
les pareció una buena idea pero un par de ellos
no parecían muy contentos con esto.
- ¿Algo no va
bien? -preguntó la Bastante Buena Maestra a uno
de ellos al salir de clase.
- Es que no
tengo conexión a Internet en casa y no podré
votar -dijo una estudiante.
La Bastante
Buena Maestra
no había pensado en ello. Pero ella tenía una
conexión en clase y había unos cuantos
computadores con conexión en la biblioteca del
centro.
- ¿Por qué no
vienes por aquí cuando acaben las clases y usas
nuestro computador cuando quieras entrar en el
Moodle? ¿O si quieres, te puedo firmar un pase
para la biblioteca para que puedas ir en horas
de clase cuando tengamos tiempo de sobra.
- ¡Gracias!
-dijo la niña sonriendo- Me pasaré por la aula
después de clase. Y así lo hizo. Al final de las
clases la niña acudió al aula con una amiga.
- Tú no estas
en mi clase. ¿Verdad? -La acosó la Bastante
Buena Maestra.
- No, -dijo
la amiga- pero esto parece divertido.
Y la Bastante
Buena Maestra estaba que se salía de contenta.
Acto 7.
Siguieron con Moodle
Y así fue... Con el tiempo Moodle se convirtió
en una parte importante de la clase. La Bastante
Buena Maestra empezó a publicar los temarios y
calendarios de clase en Moodle. Nada fuera de lo
normal, pero los padres lo valoraron
positivamente, algunos pidieron que lo hicieran
el resto de los maestros en una reunión del
consejo escolar, que como de costumbre fue poco
brillante y muy acalorada.
Al cabo de un tiempo empezó a usar los
cuestionarios para ayudar a los estudiantes a
practicar los exámenes. Los estudiantes
empezaron a colaborar con otra clase (que
también había adoptado Moodle) preparando
artículos del periódico de la escuela. Enviaban
borradores de artículos para que sus compañeros
los revisaran y debatieran en línea. Algunos
estudiantes incluso usaron el chat para
ayudarse con las tareas y al estudiar. Y cuando
descubrieron la mensajería instantánea y los
blogs, las cosas se salieron de madre.
Después de unos meses parecía que Moodle siempre
había estado ahí, como los bancos del patio o la
señora del kiosco. Usar Moodle en su actividad
escolar (y extraescolar) era algo cotidiano y
divertido.
Y otros profesores en la escuela empezaron a Moodlear.
Los más tecnófilos con sus portátiles se
conectaban por WiFi desde la cafetería,
los que no tenían WiFi salían menos del
despacho.
Acto 8.
Intercambio de papeles
Un día la Bastante Buena Maestra se encontró con
Mr. Douguis en la pescadería. Ella le explicó lo
bien que le iban las cosas y le dio las gracias
por mostrarle Moodle. La Bastante Buena Maestra
empezó a hablarle de nuevos módulos, hechos por
miembros de la comunidad Moodle, que había usado
con éxito. Podcasting para retransmitir
lecciones orales, e incluso ensayos del coro....
Netpublish, Wikibooks, portfolios y un módulo
para gestión de proyectos que usaba un primo
suyo en la universidad.
- No sabía que existían esos módulos. -dijo Mr.
Douguis- ¡Está usted muy puesta en el tema!
- ¿En serio? -dijo la Bastante Buena Maestra
agradablemente sorprendida por este intercambio
de papeles- ¿Sabe qué podemos hacer? Deberíamos
montar un foro donde podamos compartir estas
experiencias con más regularidad.
- Sí, es una gran idea. Hagámoslo, -contestó Mr.
Dougis, que estaba manifiestamente complacido-
¿Sabe? Me parece que usted se ha convertido en
una Muy Buena Maestra.
Epílogo
La Muy Buena
Maestra
tuvo que batallar bastante con el consejo
escolar y con el director del centro, pero al
final consiguió que le dieran unos días de
permiso y le pagaran los desplazamientos a la
siguiente MoodleMoot donde la Muy Buena
Maestra dio una charla sobre sus experiencias
con Moodle a toda la comunidad.
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