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Merece la pena ver cine español
Celda 211 una buena película que nos demuestra
lo que te puede cambiar la vida en un minuto,
sin que tú puedas decidir sobre ello.
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Ayer fui al
cine. No voy mucho, aunque ahora que mis
hijos ya son mayores, puedo retomar mi
afición al cine y decidir qué película
ver. Porque, cuando los niños son
pequeños, ellos son los que deciden. En
los primeros años toca películas de
Disney; según van creciendo, de batallas
o acción, si son niños y de amor, si son
niñas.
Bueno… lo de
decidir la película es un poco relativo,
porque ahora no tengo que llegar a
consenso con mis hijos, pero si con mi
marido, que es con quien normalmente voy
al cine. A mi me gustan las películas
españolas y a él no (aunque él diga que
algunas si). Así que aunque no
coincidimos mucho en los gustos, de
cuando en cuando alguna vemos. ¡Viva la
diversidad!
Nos tocó ver,
bueno…decidimos ver ¡por fin! Celda 211
a la que han dado tantos premios Goya y
que después de verla, hay que reconocer
que son merecidos. A mi me gustó mucho,
aunque tenga algunas escenas bastantes
bestias. La primera, muy bien hecha,
realmente lo es.
Mi marido
dice que a él el cine español ni fú ni
fá, que prefiere ver una de Indiana
Jones (así de sim- |
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ple es el chavalón), aunque esta temporada hemos
visto casi todas las premiadas en los Goya, y es
que cuando le puedo liar, pues eso, le lío.
Ayer
salió satisfecho del cine y su explicación es
que él lo que prefiere es ver una buena
película, de la nacionalidad que sea, que le
divierta o que le haga pensar.
Esta es de
las de hacer pensar. Si nos olvidamos de los
actores, el guión, de la fotografía, del
montaje, de la música, en Celda 211 la
conclusión es ver como te puede cambiar la vida
en un minuto, sin que tú puedas decidir sobre
ello. También habla de la capacidad que tenemos
los humanos de adaptarnos a cualquier situación
y lo camaleónicos que podemos llegar a ser, en
defensa de nuestro propio yo.
El tema es
bastante manido, hay ejemplos anteriores “Un día
de furia”, “Con la muerte en los talones”… y es
que nos gusta ver lo frágiles que somos y la
capacidad que tenemos de resolver situaciones
adversas. Lo único que hay que tener es un poco
o un mucho de carácter, un poco de imaginación y
una importante dosis de suerte.
No quería
acabar esta reflexión sin resaltar la
personalidad del personaje protagonista de la
película (Malamadre), realmente malo, pero con
principios básicos y claros: si hay que matar a
alguien se le mata, sea compañero o no. Tal vez
si nuestros políticos fuesen como él, en este
país nos iría mejor….Pues eso, si hay que hacer
algo, se hace, guste o no.
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