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Los alumnos de grado superior de nuestro centro,
visitaron el museo de Velarde en la localidad de
Muriedas (Camargo)
El grupo de jóvenes disfrutó de una visita muy
entretenida para profundizar en las raíces de
nuestra región con la muy profesional asistencia
de dos guías del Museo que hicieron las delicias
de los alumnos.
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El Museo de
Velarde, situado en la localidad de
Muriedas, cercano al Ayuntamiento del
Municipio de Camargo que se encuentra en
esa misma localidad, es una visita
habitual para los alumnos de nuestro
Centro, ya que, aunque es un sitio muy
cercano a Santander, no todo el mundo
conoce y evidentemente es un lugar que
merece la pena conocer por diversas
razones:
Primero
porque es la vivienda familiar del Héroe
del 2 de mayo en la Guerra de la Indepen-dencia
contra los franceses, Pedro Velarde, y
segundo porque |
una gran parte de la Casona está habilitada como
Museo Etnográfico, donde los visitantes pueden
conocer la forma de vida de nuestros antepasados
cántabros.
La exposición
muestra diversas salas con todos los utensilios
utilizados en la vida diaria de las gentes de
los siglos pasados, antes de la revolución
industrial del siglo XIX.
Una de las
salas es la cocina, donde encontramos todo tipo
de recipientes, muebles y demás enseres que se
hacían de forma totalmente artesanal de madera,
como era la costumbre en esa época. En la cocina
también pudimos ver algunas piezas de loza
antigua que se fabricaban en la ya desaparecida
fábrica de loza “Ibero Tanagra” que hasta hace
unos 25 años existía todavía en Santander. Llama
la atención de los jóvenes que visitan el Museo
la distinta forma de vida que suponía respecto
de la nuestra actual y la ausencia total de
comodidades que hoy en día nos resulta muy
difícil de concebir.
Otra sala
está dedicada a todo los que se usaba en la
matanza del chon, en la fabricación de pan,
mantequilla y quesos caseros y además también
en la obtención de miel y cera con las colmenas
que utilizaban.
Hay otra
habitación donde podemos encontrar todo lo que
utilizaban para la fabricación, también
artesanal y casera, por supuesto, del hilo de
lino y la lana que necesitaban para sus prendas.
Además de
esto, vimos carros y aperos de labranza,
albarcas, calzado para épocas de nieve,
cuchillos y en fin un enorme número de objetos
muy interesantes que forman parte de nuestra
historia.
Hay una
habitación dedicada exclusivamente a albergar
pertenencias de Don Pedro de Velarde y su
familia e incluso una carta suya manuscrita.
La exposición
que existe también de muebles artesanales es
digna de ver, además de libros antiguos,
cuévanos pasiegos, incluido el cuévano niñero
que utilizan los pasiegos para transportar a los
bebés.
La amabilidad
y simpatía de los guías hizo de la visita una
experiencia muy agradable que los alumnos
agradecieron y que les sirvió para abandonar un
día las habituales aulas y romper la monotonía.
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