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Las redes sociales profesionales
Enrique Dans,
Profesor de Sistemas de Información en el
Instituto de Empresa, Conferenciante de Thinking
Heads, -www.thinkingheads.com-
es autor del artículo “el gran escaparate de la
red social”. Publicado por
www.infoempleo.com,
DECROLY Digital lo divulga por el interés y
actualidad que tienen las redes sociales. Este
artículo complementa al escrito por Alfredo de
la Presa haciendo alusión a un trabajo realizado
por los alumnos de 2º curso de Explotación de
Sistemas Informáticos ESI y 2º curso de
Administración de Sistemas Informáticos ASI, de
DECROLY
news130109b.htm
A estas alturas, las redes sociales
profesionales ya no son un recién llegadas.
LinkedIn, por ejemplo, se lanzó en
mayo de 2003,
XING lo hizo en noviembre de ese
mismo año, y
Viadeo, en junio de 2004. Suficiente
tiempo como para que hayamos acumulado ya un
importante bagaje de experiencia práctica en su
manejo. A estas alturas, sabemos que su sesgo
hacia el llamado “trabajador de cuello blanco”
les proporciona unos “demográficos” muy
interesantes, y que sus redes suelen tener un
nivel de calidad mayor que el de las redes
generalistas. Sabemos que son el paraíso de los
“head hunters” y “recruiters”, que ven en ellas
una expansión sencilla y natural de sus bases de
datos y se sienten un poco como “el que tiene la
caja de los Donettes”, ese al que le salían
amigos por todas partes. Sabemos que cuando
alguien no está en ellas, empieza a verse como
un “tecnopléjico”, un “cavernícola tecnológico”,
una característica que empieza a considerarse
poco recomendable en los tiempos que corren.
Pero se evidencia también que saber manejarse en
las redes sociales profesionales no es cuestión
sencilla. Que, como en tantos otros temas
relacionados con la tecnología, los protocolos
de uso se desarrollan cuando los procesos de
adopción ya se encuentran bastante avanzados, lo
que convierte a muchos usuarios en auténticos
“exploradores del medio” por cuenta propia.
Porque como el medio, además, se rige por
dinámicas de cierta privacidad y discreción, el
aprendizaje acaba dándose casi por entero en el
campo individual, sin demasiada interacción con
terceros.
¿Cómo debemos tratar nuestra relación con una
red social profesional? En principio, como un
lugar en el que decididamente, a día de hoy, es
mucho mejor estar que no estar. No estar
únicamente evoca sensaciones negativas, de
carencia. Voluntaria o no, supone una exclusión.
Y puestos a estar, mejor estar bien. Para estar
bien, lo mejor es separar la llegada a la red de
la motivación estricta que tenemos para hacerlo.
No introduzcas tu perfil en la red social para
conseguir trabajo, introdúcelo para estar ahí.
Si entrases en un club privado para alternar con
personas interesantes profesionalmente,
procurarías que esa motivación, al menos, no
fuese obvia, ¿no? Lo contrario provocaría
seguramente un cierto grado de recelo entre los
que te rodean. Alimenta tu perfil de manera
consistente: un perfil desactualizado, que no
contesta peticiones de nada o que tarda meses en
hacerlo produce mala impresión. Pide
recomendaciones de quienes creas que te las
pueden dar justificadamente, y no solo cuando
pienses en moverte. Si sólo pones bonito tu
perfil cuando sales al mercado, eso se hará
patente hasta para tu propia empresa, con todo
lo
que ello puede conllevar.
¿Hay que estar en todas las redes? No, y,
además, se vuelve agotador. Métete en aquella
que te guste más, donde te encuentres más
cómodo, donde veas más personas de tu industria
o de tu mercado, etc. Si no le dices lo
contrario, y generalmente no hay razón para
ello, la ficha mínima de tu red, la información
básica, aparecerá ante los ojos de cualquiera
que busque en Internet tu nombre y el de esa
red, lo que hará que seas localizable para
aquellos a quienes les puede interesar. De
hecho, darte de alta en todas puede ser visto
por algunos como prueba de desesperación.
Además, fíjate en los contactos que aceptas: en
una red social profesional, debes aceptar a
personas de las que puedas decir algo en caso de
ser preguntado, se supone que la red está para
que puedas dar referencias, no para demostrar lo
simpático que eres. No se trata ni de
coleccionar contactos inútiles, ni de ser el que
tiene más amigos del barrio. Y por supuesto, no
envíes “spam” ni te conviertas en un pesado
insoportable. La red social es un escaparate.
Compórtate.
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