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NOTICIAS - FORMACIÓN PROFESIONAL

  

 

Difusión

Tomás Fernández Ochoa

24/02/2010

 

 

¿Autoritario, o democrático? ¿Tú que eres? ¿Es-tas seguro…?

“Retirada de símbolos franquistas”[i], “Defensa eliminará todos los símbolos franquistas”,”[ii] “Un coruñés denuncia al alcalde por no suprimir los símbolos franquistas”.

Para algunos afines al régimen, deben de dejar todos estos símbolos donde están, ya que es parte del orgullo de la historia de España. Es más dicen “Aquí lo que hace falta es más autoridad”. Para otros no afines al régimen, deben de seguir estando donde están, pues la mejor forma de no volver a cometer errores, es mostrarlos. Un tercer grupo piensa que no hay que homenajear a quien hizo tanto daño.

 

En la actual sociedad palabras como autoritario, dictador son malsonantes, por contraposición, demócrata, liberal, tolerante, son agradables, aunque… no siempre fue así.

 

¿Hace falta más autoridad? ¿La autoridad es potestad de los gobiernos autoritarios?

 

Yo quiero invitaros a reflexionar sobre la esencia de este tema, pero fijándonos en el entorno en el que nosotros nos movemos, la escuela, la familia, la empresa.

 

Se hablado estos días de atribuir legalmente la condición oficial de autoridad, a los profesores. ¿Es este nombramiento una solución a los conflictos en la escuela?

 

¿Un profesor para con sus alumnos debe ser autoritario o democrático?, es más, por que no nos preguntamos, ¿Un padre para con sus hijos debe ser autoritario o democrático? y ¿Un empresario para con sus empleados debe ser autoritario o democrático?

 

Autoridad, autoritario, dictador. ¿Es lo mismo? Preguntemos a Wikipedia.

 

El autoritarismo es, en términos generales, una modalidad del ejercicio de la autoridad en las relaciones sociales, por parte de alguno o algunos de sus miembros, en la cual se extreman la ausencia de consenso, la irracionalidad y la falta de fundamentos en las decisiones, originando un orden social opresivo y carente de libertad para otra parte de los miembros del grupo social.

 

La dictadura (del latín dictadura) es una forma de gobier-no en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador), generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la inexistencia de consen-timiento alguno por parte de los gobernados y la imposi-bilidad de que a través de un procedimiento institu-cionalizado la oposición llegue al poder.

 

El concepto de autoridad apareció en Roma como opuesto al de poder. El poder ejercido por una persona legitimada por una institución  o razón conforme a  unas funciones que

que le son generalmente reconocidas. La autoridad también la tiene alguien que, debido a su capacidad en un ámbito, por sus conocimientos o dignidad, puede ejercer sobre otros una influencia a la hora de que tomen ciertas decisiones.

 

Después de leer atentamente estas definiciones, nos damos cuenta que la persona autoritaria o dictatorial es detestable pues abusa de un poder, la persona que goza de autoridad es una persona necesaria que ejerce el poder de una forma racional y democrático para el bien de los demás y el suyo propio. Como podéis ver autoridad es compatible con democrático.

 

¿Pero que es lo que hace que un profesor, padre o empresario se comporte como un dictador autoritario en lugar de ejercer su autoridad?

 

Lo primero que tenemos que saber, es que la autoridad no se puede tomar, sino que se nos da conforme a unas habilidades, conocimientos y/o dignidad, y somos nosotros y solo nosotros los responsables de mantenerla ante los demás. En función de nuestras habilidades para con los demás, conseguiremos gozar de la autoridad, que los demás nos reconocen.

 

Cuando no somos capaces de mantener la autoridad, y queremos seguir manteniendo el poder, es cuando recurrimos a actitudes autoritarias o dictatoriales. Tenemos el poder cogido por nosotros, pero no gozamos ya de la autoridad otorgada por los demás.

 

¿Que consecuencias acarrea el paso de autoridad a autoritarismo?

 

Las actitudes autoritarias están aprobadas por uno, no por el conjunto de la comunidad, por lo tanto, puede ser que no sean correctas. En el caso de que sean correctas, al no estar validadas por la autoridad, probablemente no se harán de forma correcta.

 

Traslademos estas teorías con ejemplos a los tres escenarios en los que nos movemos:

 

Relaciones Padre - Hijo.

 

A todos padres por motivos biológicos la sociedad les otorga el derecho y la obligación de educar a sus hijos, pero sabemos que muchos padres no gozan de ninguna autoridad ante sus hijos.

 

Imaginemos que un padre comunica a su hijo que las 10 de la noche es una hora adecuada para volver a casa. El padre autoritario dependerá de la posibilidad que tenga para comprobar si se ha cumplido su orden para que esta se cumpla. El padre con autoridad no dependerá de si puede o no comprobar si  se ha cumplido su orden, pues es

una norma compartida y aceptada por padre e hijo, con lo cual será más fácil de cumplir.

 

Otro ejemplo. El padre autoritario ordena al hijo que todos los días se encierre en su cuarto y que estudie 3 horas seguidas. El padre conseguirá que su hijo este tres horas delante de los libros, ahora estudiar…

 

El padre con autoridad hará ver su hijo que necesita estudiar y que su obligación es comprobar que así lo hace. Probablemente en este caso tenga más éxito si consigue que su hijo comparta esa necesidad.

 

Relaciones Profesor – Alumno.

 

La autoridad en este caso le viene dado por una institución y/o por unas supuestas capacidades en una materia, además de una dignidad.

 

El profesor debe de ser capaz de mantener la autoridad, demostrando sus capacidades en la materia que imparte, además de comportarse con dignidad y hacer que los demás miembros de la comunidad educativa se comporten con igual dignidad.

 

Os invito a leer un artículo publicado en el “País.com” escrito por Francisco J. Laporta

 

La autoridad del profesor”.

 

“El deterioro sistemático del papel del maestro nos sitúa ante un panorama desolador. No es sólo que tengamos una crisis de autoridad, es que nos acercamos a una oleada colectiva de ignorancia y estupidez”[iii]

 

“Para ser autoridad sólo le hace falta un conocimiento acreditado de su materia y una voluntad de transmitirlo. Y en ello ha de descansar la racionalidad de quien le escucha. Porque en la relación educativa el profesor suministra al estudiante unos conocimientos destinados sobre todo a servir a éste. Si el estudiante aprende, si asimila esos conocimientos, habrá realizado una opción más racional que si no lo hace; más racional, se entiende, desde el punto de vista del propio estudiante.” [iv]

 

Imaginemos que en un aula un alumno no esta atento a las explicaciones del profesor y se dedica a charlar con sus compañeros. ¿Cómo solucionar esta molestia? El profesor autoritario ordenaría callar al alumno y si este le replicaría le contestaría: “por que yo lo mando”. Seguramente conseguiría solucionar parte del problema, el alumno se mantendría en silencio dejando de molestar, pero ¿atendería….?  El profesor que goza de autoridad le haría ver cuan entupido esta siendo su comportamiento, pues con su actitud solo consigue fastidiar a todo el mundo, alumnos, profesor, pero sobre todo a él, pues se esta perdiendo la oportuni-

dad de recibir unos conocimientos, para los cuales decidió libremente dedicar su tiempo.

 

Relaciones Empresario – trabajador.

 

En este caso la autoridad se le otorga al empresario mediante una serie de compromisos, obligaciones y derechos que acuerdan cuando se firma un contrato laboral.

 

Es muy fácil  para un empresario caer en el error, de interpretar estas normas de una forman autoritaria, en lugar de actuar con autoridad, y más cuando además de empresarios son propietarios, al fin y acabo todo lo que hay en la empresa es de su propiedad, ¿o…no?.

 

¿Pero en que medida puede ser beneficiosa para empresa e incluso para el propio empresario desechar actitudes autoritarias a favor de mantener una autoridad? ¿Qué estilo de dirección conviene más a las empresas autoritaria o participativa?

 

En un estilo de dirección muy autoritario todas las funciones se concentran en la alta Dirección de la empresa que no sólo fija los objetivos generales sino que realiza todas las tareas hasta controlar los resultados finales.

 

En un estilo de dirección más participativo la alta dirección de la empresa sólo define los objetivos generales, a continuación son los directivos intermedios los que, con arreglo a esos objetivos generales, determinan los objetivos de sus respectivos departamentos y controlan que se cumplan.

 

Cuantas veces hemos escuchado a los directivos de las empresas expresiones como “si no lo hago yo no la hace nadie”, “aquí estoy al pie del cañón” y seguramente en muchas ocasiones tienen razón, pero no se si se dan cuenta que en cuanto individúo único sus capacidades también están limitadas y al final muchas cosas se quedan igualmente sin hacer, o lo que es peor, ganar uno, pierden diez. 

 

Recuerdo a un directivo que un día me hizo una confesión en forma burlesca: “Yo no trabajo, hago que los demás trabajen”.

 

Este directivo ante un determinado trabajo, tarea o objetivo, escogía a su hombre dentro de la organización y le comunicaba necesito tal asunto para tal fecha, y tu eres el mejor para hacerlo,  pídeme lo que necesitas, te daré lo que pueda, hazlo como quieras. Es decir escogía al la persona, (no todos valemos para todo, hay que conocer muy bien a cada miembro del equipo), la motivaba, (hacia de la tarea, una misión importantísima dentro de la organización), la responsabilizaba, acotaba el problema, la otorgaba de medios, pedía resultados y reconocía su meritos quedando lista para la próxima misión. Os puedo asegurar que funcionaba. Y lo mejor es que no le sentíamos autoritario, gozaba de una gran autoridad y admiración por parte de todos, era un verdadero líder.

 

 

Autoridad:

El poder se le da y sabe ser merecedor de él.

Admiración por el líder.

Hacer la tarea por devoción.

Orgullo de pertenecer a la organización.

Autoritario:

El poder se lo toma o se extrapola.

No se admira al líder.

Nacer la tarea por obligación.

No queda más remedio que pertenecer.

 

Para terminar esta amplia reflexión quiero animar a todos a saber mantener la autoridad huyendo de actitudes autoritarias, todos y cada uno de nosotros puede en su entorno, familia, escuela, trabajo comportarse con autoridad y estar orgulloso de ello.

 

[i] EL PAIS : FRANCISCO J. LAPORTA

[ii] EL PAIS : FRANCISCO J. LAPORTA

[iii] El comercio digital

[iv] El ejercito y militares

 

 

 

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