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A
“por si acaso” nunca le pillaron…
¿Cuáles son los motivos a que cada vez se
utilice menos la previsión y más las soluciones
que en muchas ocasiones llegan tarde?
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Es triste que
en este mundo en el que vivimos no
reaccionemos hasta que, en muchas
ocasiones, es demasiado tarde. No nos
engañemos, el mundo no se vuelca con un
país pobre sino cuando éste ha sufrido
una desgracia como un terremoto o un
tsunami. Entonces sí, a todo el mundo se
le encoje el corazón o, quizá, le
remuerde la conciencia de no haber
actuado antes, cuando muchas cosas
podían haberse evitado. No vayamos a
gastar unos millones de euros en ayudar
a un país en el cual quizá nunca suceda
una desgracia tal que aparezca en todos
los telediarios… |
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Ningún país
pestañeó hasta que la crisis financiera mundial
estalló y prácticamente colapsó el mundo.
¿Ningún líder ni experto mundial fue capaz de
ver que se estaba fraguando una burbuja que iba
a explotar delante de nuestras narices? Lo que
en principio fue una pequeña desaceleración,
unas adversidades, se convirtieron en la mayor
crisis económica desde el famoso crack de 1929.
En esa época “tan solo” hizo falta una Guerra
Mundial para salir del pozo, al menos en eso sí
que hemos avanzado.
Que sabemos
que en Somalia existe un peligro real con los
piratas, pues esperamos a que secuestren un
barco durante un mes para comenzar a tomar
medidas que solucionen el problema. Que el
sistema educativo alcanza un 30% de fracaso
escolar, tratamos de remodelarlo de cabo a rabo
y listo. Que algún colectivo reivindica algo que
cree justo, esperamos a que realice una huelga
para comenzar las negociaciones
Hasta el año
2001 cualquiera podía subir a un avión portando
cualquier utensilio en su equipaje de mano.
Pasados unos años y rebajadas las medidas de
seguridad, vuelve a saltar la alarma. Se ha
necesitado que 200 personas hayan estado a punto
de morir en un vuelo para que las autoridades
vuelvan a recordar la necesidad de reforzar la
seguridad en los aeropuertos.
Generalmente
cuando se actúa de forma precipitada una vez ha
ocurrido un problema, los recursos empleados
para su resolución se multiplican, por no hablar
de las consecuencias del mismo. Claro está que
no siempre nos podemos anticipar a las
adversidades, pero quizá, en muchos casos, lo
más cómodo es mirar hacia otro lado. No nos
vendría mal de vez en cuando recordar una frase
de John Lennon que decía: “No hay problemas, hay
soluciones”.
Tengo la
extraña sensación de que el mundo a veces va un
paso por detrás de lo que debería. ¿Se debe esto
a una cuestión de intereses? ¿De desgana? ¿De
resignación? ¿De poca preparación? ¿Cómo podemos
superar esta situación?
En último
lugar se me plantea una cuestión, ¿por qué se
actuó tan rápido cuando se detectó la
posibilidad de que la gripe A fuese un virus
mucho más mortal de lo que, como hemos visto, ha
sido? ¿A quién o quiénes benefició? ¿Acaso la
situación humanitaria en muchos países del
tercer mundo no es, a sabiendas, mucho peor que
la “prevista” pandemia mortal?
Si es que a
“por si acaso” nunca le pillaron, y nunca le
pillarán…
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