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La
bici: otra manera de viajar
En los cinco últimos veranos, más de 5.500 km
por carriles bici y carreteras con muy poco
tráfico
Los acontecimientos históricos parece que
llegaron siempre más tarde a nuestro país que al
resto de Europa y en condiciones distintas, con
todo lo que eso implica en cuanto a cambios
relacionados con la mentalidad de los
habitantes.
Situando al cicloturismo en ese contexto,
se puede observar la misma tendencia. Así,
mientras en Europa el mundo de la bici tiene una
gran presencia social, se diría que aquí
seguimos pegados al coche, y cuanto más grande,
caro y rápido sea, mucho mejor. En éste, como en
otros aspectos, vivimos en una época totalmente
superada por los demás países europeos.
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Los efectos de la crisis del petróleo de
los años 70 se disfrazaron en el Estado
español. Así, mientras en Europa el
empleo de la bicicleta fue masivo, aquí
se hacía necesario disponer de automóvil
propio. Ahora, después de más de 30
años, parece que, por fin, aunque sea
por necesidad, moda o placer, la
bicicleta comienza a salir por las
calles y carreteras españolas.
Hace trece años, cuando realizamos
Guillermo y yo, nuestro primer viaje de
cicloturismo, si encontrábamos en
nuestro camino dos ruedas de frente
siempre pertenecían a algún extranjero.
Éramos muy pocos los que |
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nos
decidíamos en aquel entonces a recorrer la
Península pedaleando. Hoy, trece años después,
el número de bicicletas en las carreteras
españolas ha aumentado considerablemente.
¿A qué se ha debido este cambio?
Creo que un factor importante, para que cada vez
sean más las personas que utilizamos la
bicicleta como medio de turismo, es la mejora
del nivel cultural de la población y la
necesidad de romper con la monotonía de una
manera más sana y creativa.
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Trasladarse a cualquier lugar con los
actuales medios de transporte ha dejado
de ser un problema. El empleo de los
modernos sistemas (automóviles, aviones,
ferrocarril…) nos permite conocer tan
sólo el lugar de inicio y final del
trayecto, con lo que el mundo queda
reducido a los lugares de partida y
aquellos a los que nos transportan
dichos medios. Los espacios intermedios
se vuelven puntos muertos, desconocidos,
que pasan a convertirse en una fría
cantidad de horas en el vehículo.
Sin embargo, recorrer todos esos lugares
con la bicicleta transforma
el |
viaje en algo completamente distinto y permite
entrar en ellos de una forma suave. Es una
manera de pasar de puntillas por parajes que no
se merecen el ruido, el tráfico y la
contaminación pero sí el respeto y la admiración
por la placidez y el encanto que nos ofrecen.
Por ello la bicicleta es el vehículo que más
armoniza al hombre con la naturaleza de todos
cuantos existen. Ecológica por excelencia, reúne
todas las condiciones para realizar auténticos
viajes:
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Velocidad limitada (con lo cual podemos disfrutar del paisaje en que
nos encontramos)
-
La imposibilidad de programar totalmente un viaje le da un aire de
aventura
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No altera el medio ambiente.
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La bici es símbolo de independencia, nadie
puede ser llevado por nadie, el
mecanismo de tracción depende únicamente
de cada uno, todo el mundo es igualmente
protagonista, cada cual realiza su
propio viaje.
Para mí, como cicloturista, las personas
son algo tan importante como el paisaje
y el conjunto de la naturaleza. La
llegada en bicicleta a cualquier lugar
apartado pero habitado es una invitación
al saludo inmediato y a la charla con
los lugareños (si, debido al idioma, soy
capaz de comunicarme con ellos) |
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La visión armoniosa y de conjunto que
proporciona un viaje en bici hace posible
relacionar y reconciliar las obras de la
naturaleza con las de los hombres y ayuda a
entender las diferentes culturas.
Respuestas a posibles preguntas:
¿Es peligroso viajar en bici?
En España la seguridad del ciclista deja mucho
que desear. No existen carriles bici y los
coches y camiones respetan poco a los ciclistas
¡No somos compatibles!
Este problema se solventa trazando las rutas por
carreteras muy secundarias y por caminos
agrícolas.
En Europa Central, la seguridad está
garantizada. Se pueden recorrer cientos de
kilómetros sin compartir la vía con coches ni
motos. La gente está educada para respetar a los
ciclistas y se puede tener la certeza de que va
a ser así.
¿Es muy caro el equipo?
Esto depende un poco de lo sibarita que seas.
Con una bici de gama media-baja se pueden hacer
miles de kilómetros sin tener una avería. El
resto del equipo es muy barato.
¿Sale muy caro el viaje?
También depende de tus gustos.
Puedes contratar viajes en agencias y que estas
se encarguen de todo: transporte hasta el lugar
de inicio, se encargan de los hoteles, de
llevarte el equipaje de hotel a hotel, de las
comidas etc.
Esto lo puedes hacer tú. Puedes dormir en algún
camping, albergue, casa rural, hotel etc. Con lo
que el precio disminuye mucho. ¡Es muy barato!
¿Hace falta tener una forma física especial?
Si trazas las rutas por zonas de montaña no cabe
duda de que tienes que estar en buena forma.
Pero si las trazas siguiendo las márgenes de los
ríos se convierte en una actividad apta para
todos los públicos.
¡Puedes disponer de una bici con motor eléctrico!
Por otro lado, como el viaje te lo organizas tú,
puedes decidir los kilómetros que quieres hacer
cada día o si te apetece puedes quedarte varios
días en el mismo pueblo.
En los cinco últimos veranos he recorrido los
siguientes ríos:
Duero, Danubio, Loira, Rhin y Ródano. Más de
5.500 km. De experiencias increíbles
Nacimiento y desembocadura del Ródano
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