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Difusión

Sergio Ibáñez

20/01/2010

 

 

¿Debemos pasarnos la vida en el trabajo?

Como los domingo tengo la suerte de descansar, que en estas fechas no todo el mundo puede decir lo mismo, he dedicado parte de mi ocioso día a una lectura a fondo de “El Diario Montañés”, algo que no me permiten mis habituales obligaciones de entre semana.

Entresacando artículos de los que habitualmente no destacarían en la sobre lectura diaria, me ha llamado especialmente la atención un escrito de Diego Iñiguez titulado “Derecho al domingo”, una reflexión sobre la jornada laboral y los malos hábitos horarios a los que, por diversas razones, se tienen que ver sometidos los trabajadores de este país.

El caso es que a lo largo del artículo aparece la figura de Ignacio Buqueras y Bach, Economista, Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, Empresario y sobre todo, y a lo que vamos en este artículo, un valiente en los tiempos que corren, ya que puede presumir de ser el Presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE), nada más y nada menos. www.horariosenespana.es.

Parece ser que este hombre, figura pública desconocida para mí hasta hoy, tiene el valor de salir a la palestra a reivindicar desde su posición de empresario, que los horarios laborales españoles rozan el ridículo, resultan contraproducentes y, desde luego, no favorecen la productividad, algo patente cuando nos comparamos con países del norte de Europa, donde lo natural es irse a casa a una hora razonable.

 

Existen numerosos artículos y entrevistas en Internet acerca de la posición de este, desde hoy, venerado señor, en los cuales podemos encontrar comentarios tales como “Hay personas que se sienten orgullosas de prolongar su horario de trabajo porque piensan que con ello se están entregando más a la empresa cuando de lo que deberían sentirse orgullosas es de salir a su hora con el trabajo terminado y bien hecho. Otras, por el contrario, no tienen más remedio que acabar tarde porque es lo que hacen sus jefes y han de estar en la oficina por si sus superiores las necesitan.


Esto pasa a menudo cuando hay comidas de trabajo, que muchas veces acaban a las cinco, de forma que cuando el jefe vuelve a la oficina por la tarde es la hora en que los demás deberían acabar su jornada, pero no la terminan. Creo que este tema merece una reflexión nacional.” Ver artículo completo.

Generalmente pienso que las diferentes posturas que nos podamos encontrar no tienen mayor o menor valor según provengan de fulano o mengano, pero este caso concreto me es especialmente útil por coincidir con mi propia opinión. Muchas veces, tendemos a pensar que es mejor trabajador quien dedica más horas, o se marcha el último de la oficina, lo cual no siempre puede atender a una mayor cantidad y calidad en el trabajo, sino a una falta de organización tanto del trabajador como de la empresa o bien, a una necesidad de reconocimiento del trabajador que utiliza esta estrategia para conseguir destacar. Otra valoración sería la que podemos hacer del jefe si solamente es capaz de apreciar la valía de sus empleados en función de quien se queda hasta más tarde y no de quien es más efectivo en sus labores, aunque haga horas que esté en su casa.

Otro factor muy importante en las pequeñas y medianas empresas es adaptar los horarios a una jornada a la medida del superior, quien, probablemente se incorpore al trabajo a una hora más tardía y tenga mayor interés en quedarse hasta más tarde, para lo que necesita el asesoramiento, apoyo y acompañamiento de parte de sus empleados. Esto puede resultar una postura errónea por parte del superior, quien está impidiendo que sus trabajadores desarrollen otras actividades familiares o de ocio y cultura fuera de un horario laboral normal, que puedan ser enriquecedoras para su realización como persona y por lo tanto, resultar un empuje en la actividad profesional del trabajador, ya que no debemos olvidar la importancia del componente emocional en la productividad diaria.

En otras ocasiones, quien se encuentra en cargos de responsabilidad y por tanto con capacidad de regular los horarios de sus trabajadores, suele olvidar la necesidad de estos de realizar otras labores domésticas y familiares que, probablemente, el jefe tenga solucionadas mediante la contratación de personal de servicio con cargo a su abultada nómina, ventaja a la que el trabajador de a pie no puede acceder y por tanto descansa sobre su espalda.

Otra de las circunstancias que pueden llevar a una sobre dilatación de la jornada es una errónea justificación por parte de los superiores de que la empresa está para dar servicio en todo momento y, por tanto, quien decida llamarnos tiene que encontrarnos. Sin embargo, en esta región, todos sabemos que si llamamos a “Solvay” a partir de las cinco de la tarde no vamos a encontrar nada más que al personal de fabricación de guardia. Nadie nos aclarará una factura o nos devolverá un cobro, es más, ni siquiera nos venderán producto. ¿Y qué es lo que ocurre?, ocurre que esta circunstancia es lo normal y lo que hacemos es llamar al día siguiente dentro de horario laboral habitual. A nadie le resulta extraño.

Los trabajadores españoles somos incluso capaces de reaccionar cuando recibimos una delegación de una empresa de otro país europeo. Sabemos que ellos hacen una comida ligera para poder terminar su jornada a una hora prudente y como buenos anfitriones que somos, nos adaptamos a sus circunstancias, hecho que se mantiene exactamente el tiempo que dura la visita de dicha delegación para luego volver a nuestro irracional horario que hace que toda nuestra existencia gire en torno a una única actividad.

Como bien comenta D. Ignacio Buqueras (a muy poca gente suelo ponerle el Don), este tema merece una reflexión individual por parte de empresarios y general por parte del propio Estado, que se verá inducido a inyectar enormes sumas de dinero para generar servicios que palien la falta de tiempo disponible de los trabajadores. Basta recordar el problema que suponen actualmente para las familias las vacaciones escolares.

 

 

 

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