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El Parlamento aprueba la primera Ley de
Educación de Cantabria
El martes
30 de diciembre de 2008, el Boletín Oficial de
Cantabria publicó la Ley de Cantabria 6/2008, de
26 de diciembre, de Educación de Cantabria. La
Ley regula el sistema educativo de nuestra
comunidad Autónoma y su objetivo principal
consiste en alcanzar el éxito educativo de todo
el alumnado. En esa misión DECROLY aporta su
granito de arena con su participación en el
sistema en el ámbito de la formación profesional
inicial y para el empleo.
El periódico profesional ESCUELA recoge, en su
número 3.811 de 15 de enero de 2009, la noticia
y hace referencia al modelo educativo y sus
principios, a su objetivo principal –el éxito
educativo de todo el alumnado- y a la estructura
de la misma. A su vez, ESCUELA dedica un
editorial a la Ley de Educación de Cantabria en
el que resalta los logros conseguidos por la
Comunidad Autónoma en materia de Educación. La
aprobación de la Ley tuvo una gran repercusión
en la región en círculos académicos y sociales.
La Ley de Educación de Cantabria presta una
especial atención a las nuevas demandas de la
sociedad, en el marco normativo de la LOE,
teniendo presente tanto los Objetivos Europeos
establecidos en la Agenda de Lisboa 2010 como
los resultados de la evaluaciones realizadas, no
solamente en el ámbito regional, sino también en
el estatal y europeo.
La Ley de Educación de Cantabria nace sin el
consenso de las fuerzas políticas
parlamentarias. Debe, sin embargo, afrontar los
apasionantes retos a los que nos enfrentamos en
estos momentos y en el futuro inmediato de este
siglo XXI en el que los cambios económicos y
sociales nos impactan a los ciudadanos con una
contundencia jamás conocida. La globalización,
Internet, la aparición de las redes sociales, el
fenómeno del terrorismo, el cambio climático, la
crisis económica, etc. nos exigen al sistema
educativo soluciones imaginativas, creativas e
innovadoras para nuestros ciudadanos ahora y a
lo largo de su vida.
Cantabria, a través de la administración
educativa, ha elegido un modelo que deberá
someterse con flexibilidad a los cambios
constantes y permanentes de la sociedad en todos
sus ámbitos. Sin embargo, bueno es que la Ley
defina aquellos principios fundamentales que la
orientan.
Un primer principio establece la equidad y la
justicia social. El Sistema Educativo de
Cantabria ofrece a todos los ciudadanos la
igualdad de oportunidades para que cada persona
pueda lograr el máximo en su desarrollo
personal, social y profesional. En consonancia
con lo establecido por la Unión Europea,
declarando al 2007 como el Año de la Igualdad
de Oportunidades, Cantabria introduce en su
primera Ley de Educación este principio esencial
asumido en todas las sociedades de nuestro
entorno.
La autonomía y la participación representan un
segundo principio de considerable importancia.
El sistema educativo se enfrenta al desafío de
formar ciudadanos para una sociedad distinta y
cambiante en progresión geométrica. Debemos
formar personas autónomas, con espíritu crítico,
capaces de innovar, trabajar en equipo,
participativas, tolerantes, con iniciativa y
espíritu emprendedor. Este principio debe
sustentarse en un profesorado que disponga de
autonomía responsable para seleccionar
contenidos y aplicar metodologías acordes con
las características de los ciudadanos en cada
momento histórico; muestre una actitud favorable
para consolidar una cultura de centro
participativa y colaborativa en ámbitos como
reflexionar, contrastar puntos de vista, tomar
decisiones, adoptar puntos de vista y, sobre
todo, revisar la práctica docente y educativa.
En definitiva, un sistema que tenga como
referentes la calidad y la mejora continuas del
servicio educativo que proporcionamos a nuestros
ciudadanos en los diferentes estadios de su
vida: desde el primer ciclo de educación
infantil hasta la última etapa cronológica de su
vida profesional y biológica a través de la
formación permanente.
La equidad representa el tercer principio en el
que se sustenta la Ley de Educación de Cantabria
y, en definitiva, el modelo educativo que
propone. Al compromiso social que debe presidir
este principio, el sistema educativo de
Cantabria incorpora con esta Ley una actuación
permanente en el ámbito de un desarrollo de
habilidades y competencias transversales de
convivencia y ciudadanía para contribuir a su
establecimiento cotidiano a nivel familiar,
social y profesional.
El cuarto principio hace referencia a la
responsabilidad y control democrático. El
sistema educativo debe entenderse como un todo.
Por ello, en lo referente a la responsabilidad,
afecta a todos los agentes que intervienen en el
proceso educativo: administración educativa,
alumnos, profesores y familias. En mi opinión,
la sociedad cántabra debe realizar un gran
esfuerzo de meditación y reflexión sobre el
papel de cada uno de ellos. Aquí reside una gran
parte del éxito o del fracaso. Un trabajo
coordinado y responsable, en el que cada parte
contribuye con lo que se espera de ella,
conducirá al éxito personal y profesional, en su
caso. De lo contrario, el resultado será
insatisfactorio con consecuencias perniciosas,
no solamente en el ámbito personal, que de suyo
es suficientemente grave, sino también con
trascendencia en el empleo y desarrollo
profesional de los ciudadanos. Por ello es
imprescindible no solamente un compromiso, sino
también un marco de actuación que establezca
claramente las reglas del juego y las exigencias
y límites a los que debemos enfrentarnos. Un
instrumento básico será el control democrático
de la calidad que deberá depurar las prácticas
inadecuadas del modelo allí donde se produzcan.
Cuando uno se aproxima a cuarenta años de vida
profesional adquiere una perspectiva con cierto
grado de fiabilidad. La Ley de Educación de
Cantabria forma parte de nuestro ordenamiento
jurídico. Ahí está y debemos asumirla. Sin
embargo, en este momento no quiero dejar pasar
la oportunidad para afirmar que al margen de
tantas y tantas circunstancias que rodean al
hecho educativo, si tenemos un buen profesor,
seguramente tenemos garantizado un 90% del éxito
educativo, en lo personal y en lo profesional.
Pero, ¿Qué es un buen profesor? Ésa es la
cuestión. Ése es el tema. Pongamos “el cascabel
al gato”. Jocosidades aparte, en mi opinión,
Cantabria debe hacer una seria reflexión sobre
el perfil y rol del profesor del siglo XXI; del
profesor de la era digital, al decir de algunos.
Para ello aporto algunas sugerencias: definir la
formación inicial del profesorado en el ámbito
científico y pedagógico; establecer una
formación permanente a lo largo de toda la vida,
priorizada en función del rol a desempeñar en
cada momento; posibilitar una carrera docente
por grados, con el tratamiento retributivo y
funcional que en cada momento proceda; definir
el amplísimo ámbito funcional del profesorado;
dotar a las instituciones educativas de los
recursos humanos necesarios, en forma de
técnicos y profesionales de apoyo necesarios
para mejorar la función docente y social de los
profesores; revisar el sistema de adjudicaciones
de plaza y de acceso a la docencia; evaluar la
práctica docente en función de objetivos y
resultados; reconvertir a los inadaptados; en
definitiva, reflexionar y actuar en función de
todos los agentes que intervienen en el sistema
educativo, poniendo el punto de mira en el
aprendizaje del alumno. Todos los demás somos un
mero instrumento a disposición del alumno para
alcanzar los objetivos de cada etapa.
En DECROLY somos conscientes de nuestra misión y
de nuestra contribución al Sistema Educativo de
Cantabria. Tenemos ilusión y vocación. En
nuestro sencillo Plan Estratégico hemos
establecido claramente que la formación
permanente del profesorado y PAS es un
instrumento imprescindible de calidad y de
mejora continua del servicio educativo que
proporcionamos. Hemos implantado, durante años,
una cultura favorecedora de la creatividad e
innovación permanente dentro de un entorno
multicultural, en razón del tipo de alumnado que
tenemos. Hemos, asimismo, fomentado la igualdad
de oportunidades para todos sin discriminación
alguna por razones de género, nacionalidad,
estatus económico, ideología religiosa,
ideología política o cualquier otra.
También, quiero resaltar en este momento la
contribución de toda la comunidad educativa:
familias, alumnos, profesores, PAS en el fomento
del europeismo como práctica habitual en nuestra
diaria actividad. Participamos en programas
Leonardo da Vinci, a través de proyectos de
Transferencia de Innovación; nuestros alumnos
realizarán su módulo de FCT –Formación en
Centros de Trabajo- durante DIEZ semanas en el
Reino Unido, a través de las becas ERASMUS;
nuestro profesorado participa en proyectos de
movilidad con Lituania, –Panevezys College- en
el ámbito del programa ERASMUS; Grundtvig es
otro programa en el que han sido aceptados
profesores para realizar cursos en Italia e
Irlanda; hemos participado en cuatro study
visits de CEDEFOP, en los últimos 8 años.
Finalmente, me permito introducir un elemento de
optimismo, de confianza en el sistema, a pesar
de la falta de consenso político para sacar
adelante esta Ley. Los docentes, a los que he
calificado anteriormente como el referente
esencial para el éxito educativo, no vamos a
fallar. La inmensa mayoría de este colectivo
estamos comprometidos con la sociedad, con las
familias, con nuestros alumnos. Por eso, por que
creemos en nosotros mismos, en DECROLY
concretamente vamos a seguir trabajando por la
calidad y la mejora continua, por la dimensión
europea de la educación, por la capacitación
profesional por competencias, por la igualdad de
oportunidades, por la tolerancia, por todos
aquellos valores que defendemos y que recogemos
en nuestro proyecto educativo.
Porque si no lo CREO no lo veo; porque creemos,
lo vemos, lo lograremos en beneficio de nuestros
alumnos. Todos juntos, podemos.
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